China homenajea a Melvin Villarroel, arquitecto artífice del estilo Mediterráneo contemporaneo

Melvin Villarroel revolucionó el concepto de la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo del ocio a principios de los setenta desde la Costa del Sol, en España, cuando defendió el desarrollo horizontal, en pleno éxito de la verticalidad, así como la integración del espacio habitado con la naturaleza. El resultado fueron promociones que, con el mismo índice de edificabilidad de las grandes torres de los 70, se han convertido en emblemas de la arquitectura verde del siglo XXI.

Su primera obra fue el emblemático Hotel Puente Romano de Marbella, inaugurado en 1974, que modificó para siempre el planteamiento arquitectónico y paisajístico de los resort turísticos. Desde entonces, su firma ha dado la vuelta al mundo, con una gran presencia en China, el país donde el Estudio Villarroel ha realizado más promociones junto con España, además de Marruecos, Panamá o Suráfrica. Países donde los hijos de Melvin siguen desarrollando y evolucionando su legado.

 

 

 

 

La ciudad de Marbella rindió homenaje a la obra de Melvin Villarroel en verano de 2011 con la inauguración de la “Avenida Arquitecto Melvin Villarroel” y un torso monumental situado en dicha Avenida donado por la familia. El magnífico torso monumental es obra de Víctor Ochoa, uno de los escultores españoles de mayor renombre, que atesora entre sus obras más conocidas el impresionante busto de Don Juan de Borbón, situado en el Parque de las Naciones.

 

 

 

 

 

Una segunda versión del torso monumental busto de Melvin Villarroel realizada por Víctor Ochoa también ha sido inaugurada en otoño de 2012 en China, como homenaje al arquitecto, en el corazón de una de sus urbanizaciones más singulares en dicho país, “Melvin Art Villa”, en Jimo, junto a la ciudad de Qingdao.

 

 

 

El estilo de Villarroel refleja el espíritu mediterráneo. El eje de su propuesta es el vacío que permite, por una parte, contemplar la construcción y realzar su vista, además de permitir que la naturaleza domine el espacio habitable, al crear un jardín en la propia vivienda. El resultado es una arquitectura desahogada, en equilibrio con la naturaleza, que posibilita la convivencia del hombre con su entorno en armonía, proporcionándole mayor calidad de vida.

En España, además de Puente Romano, llevan la firma Villarroel resort turísticos tan singulares como Marbella Club, también en la ciudad malagueña; Jardín Tropical, Sheraton La Caleta, y Abama Golf en Tenerife; y Kempinski, en Estepona. Así como una larga relación de urbanizaciones residenciales simbólicas de Andalucía, especialmente en el área de Marbella, como Marina del Puente, La Alcazaba, Mansion Club, La Alzambra, Alcazaba Beach, Alhambra del Mar, Ventura del Mar, y de la vecina Estepona, Almenara, Cabo Bermejo, Torre Bermeja, Soto Serena, y Alcazaba Beach.

Recreamos la leyenda de los vinos dulces de Málaga

Acabamos de  realizar una cata durante la Feria del Vino y la Alimentación Mediterránea que se ha celebrado en Torremolinos que tenía como objetivo demostrar como los vinos dulces de Málaga están recuperando el reconocimiento mundial que disfrutó durante más de cinco siglos, según atestiguan cientos de documentos escritos. Un proceso que he protagonizado junto mi hermano Jorge y todo nuestro equipo a través del trabajo realizado en los últimos años con las cepas centenarias de la Axarquía, concretamente con las localizadas en Almáchar y El Borge. El vino de los reyes de media Europa y favorito de los zares rusos hasta finales del XIX, vuelve así al primer plano.

Málaga llegó a contar con 113.000 hectáreas dedicadas a viñedos antes de la filoxera y ahora sólo se cultivan 3.305 hectáreas. Pero lo más importante es que ahora se dedican 2.700 hectáreas de ese total a la producción de Moscatel de Málaga. Ojo, no todo es para producir vino, sólo un 27 por ciento, lo que nos ha permitido recoger 1.046.868 kilos de uva durante la última vendimia.

 

  

Nuestras Bodegas han impulsado este renacimiento desde su puesta en marcha en 2004. La filosofía de mi hermano, Jorge Ordoñez, compartida por el enólogo Alois Kracher en el comienzo y su hijo Gerhard, su sucesor ahora, es que el buen vino comienza en la viña, por eso cuidamos tanto la naturaleza, como hacen los 60 viticultores que trabajan con nuestra empresa.

 

El secreto para situar, de nuevo, los vinos dulces de Málaga en lo más alto pasaba, según Jorge, por reproducir el proceso de producción tradicional, el que se seguía cuando nuestros vinos aún no estaban influenciados por los gustos de los británicos, sus principales consumidores hace poco más de dos siglos. Los auténticos vinos dulces de Málaga se conseguían, antes y ahora, de uvas muy dulces.

Para crear el vino estelar de nuestra Bodega, el blanco seco Botani, utilizamos las uvas recogidas en los primeros días de agosto, en una de las vendimias más tempranas de Europa. Para producir los dulces, como Nº 1, Nº 2 Victoria, o el premiadísimo Nº 3 Viñas Viejas, recurrimos a una vendimia tardía.

 


Los viñedos de la Axarquia son muy especiales. Crecen a ras de suelo, no en espaldera, y se sitúan siempre en las laderas, de forma natural, no en terrazas. Ambas peculiaridades explican la personalidad de las uvas de Almachar y El Borge. Las viñas de 70, 80 e, incluso, 150 años, que brotan  sobre pizarra descompuesta, tienen raíces con 20 metros de profundidad, la mejor muestra de su capacidad para buscar el agua. Estas viñas se caracterizan por su gran proporción de hojas, lo que se conoce como una gran masa folial, que es capaz de proteger y dar sombra a los racimos que nacen en cada una de ellas. La colocación de estas viñas en la propia pendiente asegura una temperatura más suave, gracias a las corrientes de aire, que si estuvieran en terrazas, donde la insolación es muchísimo más violenta.

 

 

Con estos mimbres estamos recreando los vinos dulces de Málaga que maravillaron al mundo durante siglos. Solo puedo añadiros lo que comentó una de las personas presentes en esta cata del sábado 24 de noviembre tras degustar un Nº 3:“Está demasiado bueno”.

"Cerámicas que cuentan historias" con David Gómez Blaya

¿Alguna vez ha deseado regalar un buqué cuya vida se alargue más allá del momento en que se marchiten sus flores? El ceramista David Gómez Blaya y los floristas Fransen et Lafite le hacen una propuesta muy sugerente con su colaboración artística. La funcionalidad y el expresionismo visual de las piezas de David ha permitido que Patrick y Javier realicen un trabajo ornamental con flores naturales lleno de vitalidad, que se podrá contemplar durante la inauguración de ¨Cerámicas que cuentan historias¨, el día 29 de noviembre. Esta exposición está organizada conjuntamente por las escuelas de Arte Francisco Alcántara y de Cerámica de la Moncloa de Madrid.

El resultado de esta combinación es una química plástica que parece dar forma, color y olor a los deseos de los personajes retratados por David en sus cacharros. Cerámica y arte floral se dan la mano para dejarnos una impresión visual y aromática de un instante especial. Ahora, ya puede regalar una emoción que se prolongará eternamente cuando contemple estas piezas de arte.

David recupera la tradición alfarera ancestral de transmisión de conceptos, leyendas mitológicas y eventos históricos. Usos de nuestros antepasados que la arqueología nos ha permitido conocer. Este ceramista recrea esta experiencia para el espectador moderno al combinar belleza artística y comunicación visual. Sus cacharros funcionales funden la estética de la obra artesanal con la narración de historias. Alfonso D´Ors, uno de los profesores responsables de la exposición, dice de David: ¨Nos muestra aspectos de la vida contemporánea, haciendo de la figura humana un paisaje propicio para expresar la idea, el argumento, lo que quiere contar¨.